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lunes, 19 de enero de 2009

pensar global actuar local

No debemos olvidar que la vida ocurre aquí mismo, y si bien israel suma más de 1300 muertes para llevar a cabo quizás que planes económico subterráneos, aquí, en nuestra propia ciudad, en el conocido aburrido barrio, pueden estar ocurriendo crímenes igual de violentos. Y es que es difícil no exotizar la lucha. Alguna vez en este mismo lugar delirante se mencionó algo similar al respecto de la lucha por los cisnes en valdivia, mientras que en la cotidianeidad seguiamos botando los papeles al piso y contaminando esta tierra maltrecha por el egoísmo humano que [espero] no es natural. Así igual nos movemos y marchamos por la muerte en Gaza, mientras que se nos olvida que arriba en los cerros la gente muere pero de frío y hambre, que a los pescadores artesanales los están reduciendo a su mínima expresión, que tenemos cada vez menos instancias de participación y que mil cuestiones más [todos debemos tener nuestras listas personales, espero].

No digo que no haya que alzar la voz por Gaza, por Darfur y por el mismo chilito en todo su largo y ancho [en lo diverso y complejo que puede llegar a ser], pero no olvidemos que el verdadero levantamiento, "the uprising", es aquí ahora, en la consciencia plena, en el actuar cotidiano. Triste noticia [gran oportunidad]: Es hora de asumir responsabilidades.

Este planeta está totalmente interconectado, y eso ya no tiene vuelta atrás, ahora hay que aprender a vivir con eso, pensar global actuar local, pensar local actuar global.

Hay que desinvisibilizar las cosas que pasan aquí y allá, a nosotros y a los otros. Conversar, fusionar horizontes, actuar con creatividad, conscientizar sembrando la incertidumbre [una ligera inspiración de que existe la "otredad"], teatralizar la vida, crear nuevos ritos!

Y lo que se le ocurra.

sábado, 6 de diciembre de 2008

diálogo misterioso

Sabes qué me parece increíble? Conocer un poco la “naturaleza” del ser humano, sí, a través de sus acciones sociales, no sé…lo que se comparte, sabes?


¿ah?


No sé po, quizás como un hecho social puede reflejar lo que es también una persona individualmente, y viceversa.


Puede ser, si al final igual compartimos los mismos universos cognitivos, qué tanta diferencia entre los miembros de una sociedad puede haber...nos dejamos llevar tanto por la superficie...


Pero mira, así como ahora el mundo se interconecta con las comunicaciones y comienza a haber consciencia de que existen "otros", nos vamos ampliando.


Pero no es tan linda la cosa, fíjate que si bien ahora el internet y esas cuestiones te permiten continuar o reinventar las diferencias simbólicas, o sea, la cultura, aparece una nueva muralla: el acceso a esos medios.


Chuu, no lo había pensado


Sipo, así que la lucha sigue, no te confíes.


La lucha...me complica igual. Creo que no me gusta luchar con mi generación, los encuentro chantas.


¿Qué?


Sí, creo que la mayoría son unos locos egoístas, de mentalidad cortoplacista. Si los cambios no van a venir de un día pa' otro, probablemente ni siquiera podamos disfrutar de ellos, todo es por los hijos que vendrán. Además, no sé, por ejemplo conozco a un loco que habla y habla de política, y marcha, y se toma la U, y alega por mejorar la educación, pero el loco ni estudia po!! anda carreteando a diestra y siniestra, y salvando con las notas. Si tiraran más educación él no podría estudiar, se quedaría atrás. ¿Cómo es que no nos damos cuenta que quizás nosotros mismos perpetuamos el sistema?


¿Y por eso tu no vas a hacer nada?


Es que no sé...tal vez no quiero asumir responsabilidades. Pero por lo menos lo reconozco.


Hay que comenzar a ser más íntegros, en todo sentido, eso es lo único que te puedo decir.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

La ola y el cardumen.


Salir corriendo, entrar en pánico y descontrol, respuestas que damos dentro del caos. La ola gigante de la crisis que los profetas economicistas aproximan, producto del terremoto del octubre pasado, que tuvo de epicentro a la bolsa de Wall Street, se desplaza rápidamente en todas las direcciones del mar del capitalismo neoliberal. Algunos resguardados en sus cerros de capital económico estarán protegidos, y la ola casi no los mojará, pero la mayoría de la población conocerá el maremoto por dentro, se sumergira en él. El agua se llevará mucho de lo que han construido. Pero la ola no sólo se lleva muchas cosas materiales, también nos entrega conocimiento. Depende de nosotros saber reconocerlo, para poder salir de ella sin ahogarnos, aprender a nadar para salir de la crisis que no sólo será economica, sino que tambien social y cultural.

Las crisis son necesarias para volver a vernos las caras y acordarnos que no estamos solos, podemos dirigir nuestro destino en conjunto.
Debemos recordar, siguiendo la lógica de los terremotos que estos se producen por una tension entre placas. Esta vez la tensión es producto de la especulación, de la inequidad social que el capitalismo viene manteniendo e intensificado por siglos. Reconocer que salir de la ola no es un cosa de azar, sino de conciencia, organización, solidaridad social.

Volver a ser un cardumén, destrurir la ola y salir de ella. Este es el primer paso, pero si lo logramos habremos crecido y avanzado. El siguente paso es volver a reconocer que nuestro destino no se impone sino que se elige, y que la lógica neoliberal de que este sistema se regula solo no es más que producto del estado febril delirante de la gente que quiere seguir manteniendo su posición dominante.

viernes, 3 de octubre de 2008

basura colectiva


[musiquita para hacer más amena la lectura, aunque está media espacial...]


Ayer hubo una tocata por el primer aniversario de la nueva región de los ríos. Como no faltaba más, la muni se movió y trajo a re-nombrados y re-petidos artistas para animar la cosa, aunque reconozco que lo de repetido es por un sesgo que explicaré más adelante.

A eso de las nueve y media comenzó el sandungueo de la mano de sexual democracia, que no prendió mucho a la masa, pero no importó tanto, si total recién se estaba entrando en calor, de la mano de unos vinitos y algunas chelitas entre los comensales de tan importante evento. Luego apareció inti illimani, los no-históricos [y he ahi mi sesgo, yo prefiero a los otros]. ¿No se aburrirán de tocar siempre los mismos temas? Yo que vivía en Valpo los veía a cada rato en actos de la misma calaña y lo mihmito siempre. Cabe destacar que Valparaíso es un experimentado lugar donde se dan este tipo de fiestas colectivas y también donde se aprecian muy claramente sus consecuencias.

Al terminar de tocar Inti, nos entretuvieron con el más fino reggeaton envasado para capiar el frío, hasta que apareció el plato fuerte de la noche: la sonora palacios. Fue imposible no mover el esqueleto, aunque cada vez eramos menos eso nos acercaba más, bailabamos con desconocidos e incluso comenzaron los acosos -por parte de unas compañeras- a un niño jipilais. Hasta el momento todo era chistoso y absurdo, pero como el absurdo tiene muchas facetas apareció otra de sus manifestaciones: volaron los combos y los shorizos se hicieron notar entre la multitud.

Al final todo eso pasó piola, cabía dentro de la normalidad de este tipo de celebraciones masivas. Cuando terminó la cosa, y la gente comenzó a fluir fuera de la costanera, se pudo observar como apareció un nuevo suelo. Era posible hacer un estudio estratigráfico de la basura que botó la gente desmedidamente, de verdad que era un espectáculo deprimente. En algún momento escuché tristes consuelos de algunas personas, cosas como "total limpian mañana", como si eso diera la libertad, el permiso de botarla en la calle. Y es que siempre es un poco así, un poco "hasta nunca basura, desaparece de mi vida". ¿Quién sabe realmente qué pasa con la basura que se va en el camión que pasa dos días a la semana? ¿Cuántos saben qué pasa con los desechos que se botan cada día por el excusado? Aunque quizás estoy siendo injusto, muchos lo han pensado, pueden tener ideas al respecto, pero reflexionar profundamente sobre ello y modificar nuestra conducta: eso es otra cosa.

Lo clásico es desentenderse del cruel destino de la basura, que es a la vez el cruel destino de nuestro planeta. Estas fiestas colectivas se convierten en una metáfora bastante precisa de la actitud ciudadana común. Sobretodo me impresionó que se diera aquí en Valdivia, donde tanto ruido se ha hecho por celco y su mierda en el río, por los cisnes muertos y por el desarrollo sustentable. Y precisamente esto me trae a la cabeza otra idea: las luchas son bonitas cuando son exotizantes. La batalla ecológica romántica es aprobada, defendida y peleada. ¿Y qué pasa con la batalla cotidiana? Hay una realidad que nos toca vivir a diario, en donde botamos los papeles de helado en la micro, tiramos las colillas de cigarro en la vereda, lanzamos el papel con moco al basurero de la calle [y si no le achuntamos y se cae, filo, no me pasa nunca, tengo el perdonazo, soy la excepción], compramos botellas desechables que se van para siempre, ocupamos bolsas de nylon que se acumulan y acumulan, cosas así. Por eso la fiesta es metáfora, porque muestra a una mayor escala esa contradicción entre teoría y práctica, entre discurso y actuar, entre parecer y hacer.

¿La ciudad más bonita de chile?

pssss...otro detalle que casi se me escapa es como la gente se regionaliza tan rápidamente, sintiéndose parte de esta nueva provincia, izando banderas de orgullo. Mi teoría es que les da tan lo mismo la imposición de una territorialización que al cabo de un tiempo es como que siempre hubiese existido, dejan de cuestionarse el hecho [quizás nunca lo hicieron] y se acepta como una naturalidad. Algo asi como las comunidades imaginadas de las que hablaba benedict anderson. En ellas, explica [refiriéndose eso sí, a las naciones], se da una idea de comunidad, porque más allá de las desigualdades que puedan exitir se idealiza un compañerismo horizontal; es imaginada porque hay imagen de comunión a pesar de no conocerse; es limitada porque tiene fronteras finitas, aunque elásticas; y soberana porque da una idea de libertad, el estado es la garantía de ella
(Anderson 1993:21). Además aparece esa antigüedad subjetiva, en contraposición a la visión del historiador, quien sabe que realmente es un fenómeno objetivamente moderno.

En definitiva: ¡chitah que somos lesos! Pero yo no hablaría de ovejas en rebaño, sino de caballos con anteojeras. Y para rematar: